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Ventilación anti-radón en edificios existentes: sistemas pasivos y activos para Galicia

Ventilación anti-radón en edificios existentes: sistemas pasivos y activos para Galicia

Galicia concentra algunas de las tasas de radón interior más elevadas de Europa. Según el Consejo de Seguridad Nuclear, más del 50 % de los municipios gallegos presentan niveles medios superiores a 300 Bq/m³ en planta baja, umbral a partir del cual el Real Decreto 1029/2022 exige intervención en edificios existentes con usos residenciales, educativos o sanitarios.

El problema para contratistas y técnicos no es entender que hay que actuar: es saber qué sistema de ventilación es viable en cada tipo de construcción y qué condiciones determinan la elección. Este artículo da esa respuesta de forma directa.

Por qué la ventilación es la medida prioritaria en rehabilitación

En obra nueva, la barrera física bajo la losa es la primera línea de defensa. En edificios ya construidos, colocar una membrana bajo una solera existente implica levantar el pavimento, lo que en la mayoría de los casos es inviable económica o funcionalmente. La ventilación del suelo y del espacio bajo rasante es entonces la alternativa técnica más eficaz y proporcionada.

La lógica es sencilla: reducir la presión de gas bajo el edificio impide que el radón migre hacia el interior. Tanto los sistemas pasivos como los activos actúan sobre ese diferencial de presión, con diferencias relevantes en coste, mantenimiento y eficacia garantizada.

Puedes consultar el contexto normativo completo en mapa de zonas de riesgo de radón en Galicia y en la guía de soluciones radón viviendas Galicia CTE DB-HS6.

Diagnóstico previo: qué necesitas saber antes de elegir sistema

Antes de especificar cualquier solución de ventilación, el técnico debe conocer:

  • Tipo de suelo de contacto: solera maciza sobre terreno, forjado sanitario o suelo con cámara bufera.
  • Permeabilidad del terreno subyacente: los terrenos graníticos fragmentados, frecuentes en Galicia, tienen alta permeabilidad y permiten la extracción activa con buenos resultados. Las arcillas compactas dificultan la circulación del gas.
  • Nivel de concentración medido: se necesita al menos una medición de 90 días con dosímetro de trazas pasivo. Sin dato de partida no se puede dimensionar ni validar el sistema posterior.
  • Configuración del edificio: planta baja sobre rasante directamente habitada, sótano sin uso, garaje con comunicación al interior, etc.
  • Posibilidades de salida de conductos: en edificios entre medianeras o en casco urbano de ciudad vieja, la evacuación al exterior tiene restricciones físicas que condicionan la solución.

Sistema pasivo: cuándo funciona y cuándo no

En qué consiste

Un sistema pasivo de despresurización bajo losa se basa en un conducto de PVC o similar que atraviesa la solera y conecta el terreno subyacente con el exterior, sin ningún elemento mecánico. El tiro natural —diferencia de temperatura y presión entre el subsuelo y el exterior— genera la extracción.

Condiciones en las que funciona

  • Terrenos permeables con buena comunicación del gas bajo la losa.
  • Edificios con cubierta sobre la que se puede evacuar el conducto con altura libre suficiente (mínimo 2 m por encima del alero o del punto de evacuación más próximo).
  • Concentraciones de radón moderadas: entre 300 y 600 Bq/m³ es el rango en el que el sistema pasivo puede ser suficiente, siempre verificado con medición posterior.
  • Plantas bajas con solera continua sin fisuras estructurales importantes que no estén selladas.

Limitaciones reales

El sistema pasivo no garantiza un caudal mínimo constante. En condiciones de presión atmosférica alta o en verano —con menor diferencial térmico— el tiro puede ser insuficiente. Tampoco es válido en terrenos arcillosos o muy compactados donde la permeabilidad impide la formación de una zona de baja presión bajo la losa.

En Galicia, con clima atlántico y variaciones de presión frecuentes, el sistema pasivo debe dimensionarse con margen y siempre contemplar la posibilidad de convertirlo en activo si la medición de control no alcanza el objetivo.

Sistema activo: despresurización forzada bajo losa

Cómo funciona

Incorpora un ventilador mecánico en línea con el conducto de extracción. El ventilador mantiene una presión negativa constante bajo la solera, independientemente de las condiciones exteriores. Es la solución estándar cuando el sistema pasivo no es suficiente o cuando la concentración inicial supera los 600-1000 Bq/m³.

Criterios de instalación

  1. El punto de extracción se sitúa perforando la solera hasta el terreno o la capa de árido bajo ella, creando un pozo de captación de entre 20 y 30 cm de profundidad y diámetro suficiente.
  2. El conducto sube hasta el exterior evitando pasar por espacios habitados: idealmente por el exterior del edificio o por hueco técnico.
  3. El ventilador, habitualmente de tipo centrífugo con caudales de 30 a 150 m³/h según el caso, se instala en el exterior o en zona no habitable.
  4. El sellado de todos los puntos de paso del conducto a través de la losa y de las juntas perimetrales es obligatorio: sin sellado, el sistema puede crear flujos de entrada adicionales de radón por las grietas.

Puntos críticos en obra

  • El sellado de grietas y juntas en la solera es tan importante como el propio ventilador. Un sistema activo bien dimensionado pero con una losa sin sellar pierde entre el 30 y el 60 % de eficacia según estudios del CSN.
  • La salida del conducto al exterior debe situarse a más de 50 cm por encima de cualquier apertura de ventilación del edificio y alejada de zonas de paso habitual.
  • El ventilador necesita mantenimiento anual mínimo: revisión de rodamientos y comprobación del caudal real con manómetro diferencial.

Para entender cómo se complementa esta solución con las barreras físicas en obra nueva, consulta el artículo sobre barrera anti-radón en losa de hormigón y la guía técnica para aplicadores sobre barrera radón en suelo.

Ventilación de espacios bajo rasante: forjado sanitario y cámara

Cuando el edificio tiene forjado sanitario o cámara de aire bajo la planta baja, el sistema de ventilación actúa directamente sobre ese espacio. La lógica cambia: el objetivo no es deprimir el terreno, sino renovar el aire del espacio confinado antes de que el radón acumulado ascienda al interior.

Ventilación cruzada pasiva

Aberturas opuestas en la cámara, con sección libre mínima según lo que establezca el proyecto, permiten la circulación natural. En Galicia, el viento dominante del noroeste facilita esta circulación en fachadas orientadas a ese cuadrante, pero en edificios entre medianeras o con cámaras compartimentadas, la ventilación cruzada pasiva raramente es suficiente.

Ventilación forzada de la cámara

Se instala un extractor en una de las aberturas de la cámara, con entrada de aire en el lado opuesto. Es más fiable que la cruzada pasiva y permite dimensionar el caudal necesario. Para cámaras de entre 20 y 80 m², extractores de 150 a 300 m³/h suelen ser suficientes, aunque el dimensionado definitivo depende de la tasa de infiltración medida.

Tabla de decisión resumida

  • Concentración < 300 Bq/m³: sin obligación de intervención según RD 1029/2022; mejora voluntaria.
  • Concentración 300-600 Bq/m³ + terreno permeable + conducto viable: sistema pasivo como primera opción, con medición de control a los 6 meses.
  • Concentración 300-600 Bq/m³ + terreno poco permeable o conducto inviable: sistema activo directamente.
  • Concentración > 600 Bq/m³: sistema activo en cualquier caso, sellado de losa obligatorio previo.
  • Forjado sanitario o cámara accesible: ventilación forzada de la cámara, independientemente de la concentración si supera 300 Bq/m³.

Compatibilidad con otras intervenciones de rehabilitación

La ventilación anti-radón en edificios existentes no actúa en solitario. En una rehabilitación integral, se coordina con:

  • Mejora de la envolvente térmica: el aumento de hermeticidad que aporta un SATE o la sustitución de carpinterías reduce la ventilación natural y puede elevar la concentración de radón interior. Cualquier actuación sobre la envolvente obliga a revisar el estado del radón antes y después. Puedes ver cómo se trabaja la envolvente en sistema SATE en rehabilitación de fachada en Galicia.
  • Impermeabilización de sótano: si hay intervención en muro enterrado, el sellado de la cara interior puede reducir la entrada de radón por esa vía, pero no sustituye al sistema de ventilación. Consulta los criterios en impermeabilización de sótano y muro enterrado.
  • Aislamiento de solera: en obras donde se levanta el pavimento para mejorar el aislamiento, es el momento óptimo para instalar el punto de extracción y el conducto antes de reponer la solera. Ver aislamiento de solera flotante según el CTE DB-HE.

Verificación posterior: la medición que cierra el proyecto

Ningún sistema de ventilación anti-radón se puede dar por válido sin una medición de control tras su puesta en marcha. El protocolo estándar exige:

  1. Instalación del dosímetro pasivo al menos 30 días después de que el sistema esté en funcionamiento continuo.
  2. Periodo de medición mínimo de 90 días, en condiciones reales de uso del edificio.
  3. Resultado objetivo: concentración inferior a 300 Bq/m³ en todas las plantas habitables de contacto con el terreno.

Si el resultado supera el umbral, el sistema pasivo se convierte en activo o se aumenta la capacidad del ventilador existente. Documentar estas mediciones es parte del expediente técnico de la rehabilitación.

Lo que necesitas para ejecutarlo en Galicia

En Brickwall trabajamos con contratistas y técnicos que intervienen en edificios existentes en zonas de riesgo: provincias de Ourense, Pontevedra, A Coruña y Lugo, todas con municipios clasificados en nivel alto o muy alto según el mapa del CSN.

Suministramos los materiales que necesita la solución completa: membranas de sellado para juntas de solera, tubería de extracción, accesorios de conexión y, si la obra lo requiere, los componentes de la barrera física en los casos donde se levanta pavimento.

Si tienes un proyecto de rehabilitación en zona de riesgo y necesitas criterio técnico antes de especificar, cuéntanos qué necesitas. Respondemos con material y con argumento, sin intermediarios.

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