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Sistema SATE en rehabilitación de fachada en Galicia: normativa, puentes térmicos y clima húmedo

Sistema SATE en rehabilitación de fachada en Galicia: normativa, puentes térmicos y clima húmedo

El sistema SATE —Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior— es hoy la solución de referencia para rehabilitación energética de fachadas en Galicia. No porque esté de moda, sino porque el CTE DB-HE lo convierte en la vía más directa para cumplir con los valores máximos de transmitancia térmica sin tocar el interior del edificio. En una comunidad donde la humedad relativa media supera el 75% en gran parte del territorio y la lluvia horizontal es una realidad de obra, elegir mal el sistema tiene consecuencias reales: desprendimientos, condensaciones, puentes térmicos activos y, en el peor caso, una rehabilitación que no pasa la inspección técnica.

Esta guía está escrita para técnicos y contratistas que necesitan entender qué exige la norma, qué falla en Galicia con más frecuencia y cómo ejecutar un SATE que aguante.

Qué exige el CTE DB-HE en rehabilitación con SATE

El Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE) en su versión vigente desde 2022 establece límites de transmitancia térmica (U) que cualquier actuación de rehabilitación significativa debe respetar. Para fachadas en la zona climática C1 —que corresponde a buena parte de la costa gallega— el valor límite de U es 0,56 W/(m²·K). En zonas del interior de Galicia clasificadas como D1 o E1, ese límite baja a 0,41 W/(m²·K).

La clave está en que el DB-HE distingue entre obras nuevas y rehabilitación. En rehabilitación energética, se aplica la sección HE1 y se exige demostrar que la envolvente resultante no supera esos umbrales. El SATE, bien dimensionado, permite alcanzar esos valores añadiendo entre 6 y 14 cm de aislante sobre la fachada existente sin reducir la superficie interior útil.

Los documentos que el técnico debe preparar para justificar el cumplimiento son:

  • Cálculo de la transmitancia de la solución compuesta (fachada existente + EPS o lana mineral del SATE)
  • Informe de puentes térmicos lineales (pilares, forjados, cajones de persiana)
  • Verificación de riesgo de condensaciones superficiales e intersticiales según el Apéndice G del DB-HE

Sin estos tres puntos documentados, la obra no pasa el control técnico municipal ni el visado colegial en ninguna de las cuatro provincias gallegas.

Fachada húmeda en Galicia: el problema que los catálogos no cuentan

El clima atlántico gallego genera condiciones que los sistemas SATE estándar de catálogo no siempre contemplan. Tres problemas aparecen con más frecuencia en obra:

Humedad por capilaridad en fábricas antiguas. Gran parte del parque edificado a rehabilitar en Galicia —especialmente en municipios como Ourense, Santiago de Compostela o Vigo— tiene fábricas de ladrillo o mampostería de piedra con décadas de acumulación de humedad. Aplicar el SATE directamente sobre una fachada con humedad capilar activa atrapa la humedad entre el soporte y el aislante. El resultado es pérdida de adherencia y, a largo plazo, desprendimiento del sistema.

La solución correcta pasa por sanear el soporte, aplicar tratamientos de hidrofugación o mortero de saneamiento según el grado de afectación, y verificar que la base está seca antes de comenzar el pegado del aislante.

Lluvia oblicua y absorción en el revestimiento final. La exposición al viento y la lluvia simultánea en fachadas orientadas al noroeste —frecuente en toda la costa gallega y en municipios como Ferrol, A Coruña o Pontevedra— exige un revestimiento final con coeficiente de absorción de agua muy bajo. Los sistemas con revestimiento mineral delgado (1,5-2 mm) aplicado sobre malla de fibra de vidrio de al menos 160 g/m² aguantan mejor estas condiciones que los acabados orgánicos finos estándar.

Formación de hongos y algas. La humedad sostenida favorece el crecimiento de microorganismos en la capa de acabado. Un revestimiento sin aditivos biocidas en un entorno como la Ría de Arousa o la Costa da Morte pierde propiedades estéticas y de protección en menos de cinco años. Esto no es un problema cosmético: el deterioro del acabado compromete la impermeabilidad del conjunto.

Puentes térmicos: dónde se produce la mayor pérdida energética

Los puentes térmicos representan en edificios de los años 60-90 entre el 20% y el 35% de la pérdida energética total de la envolvente. El SATE los reduce de forma eficaz porque envuelve la fachada de forma continua, pero hay puntos críticos que exigen soluciones específicas:

  • Frentes de forjado: la unión entre la losa de forjado y la fachada es el puente térmico lineal más frecuente. El SATE que interrumpe esta zona con juntas mal resueltas no elimina el puente; lo desplaza.
  • Pilares en esquina: en edificios de estructura de hormigón visto, los pilares en esquina quedan expuestos. La solución pasa por aumentar el espesor del aislante en esa zona o usar piezas de perfil específico para esquina.
  • Cajones de persiana: son el punto de mayor infiltración de aire y pérdida térmica en fachadas de viviendas de los años 70-80. El sistema SATE no resuelve por sí solo este elemento; requiere sustitución o aislamiento específico del cajón.
  • Arranque de fachada sobre zócalo: la zona de contacto del aislante con el terreno o con el zócalo exterior necesita perfilería de arranque homologada y un sistema de sellado que impida la entrada de agua por capilaridad.

El cálculo de los puentes térmicos lineales (psi, ψ) es obligatorio para justificar el cumplimiento del DB-HE1. No basta con colocar el aislante: hay que demostrar con valores que los flujos de calor en esos puntos quedan por debajo de los umbrales normativos.

Caso de aplicación: rehabilitación de bloque plurifamiliar en zona C1

En una actuación de rehabilitación de un bloque de 24 viviendas construido en los años 80 en una localidad del litoral gallego, la fachada original de ladrillo cara vista presentaba una transmitancia medida de 1,12 W/(m²·K), más del doble del límite normativo. Los puentes térmicos en frentes de forjado alcanzaban valores psi de 0,7 W/(m·K).

La solución aplicada combinó:

  1. Saneamiento previo de zonas con humedad capilar en planta baja
  2. EPS grafitado de 10 cm (lambda 0,031 W/m·K) adherido y fijado mecánicamente
  3. Malla de fibra de vidrio de 165 g/m² en toda la superficie
  4. Revestimiento mineral monocapa con aditivos biocidas
  5. Perfilería de arranque con barrera contra capilaridad en zócalo

El resultado: transmitancia final de 0,29 W/(m²·K), por debajo del límite para zona C1, y eliminación de los puentes térmicos en forjados mediante solapa continua de 20 cm sobre cada frente. El proyecto pasó el control técnico sin incidencias.

Qué material necesitas tener claro antes de pedir oferta

Antes de llamar a cualquier distribuidor, ten preparada esta información básica:

  • Zona climática del edificio (C1, C2, D1, D2 o E1 según el CTE)
  • Tipo de soporte: ladrillo, hormigón, mampostería o panel
  • Estado de la fachada: humedad activa, grietas, revestimiento existente
  • Espesor disponible sin afectar a elementos constructivos colindantes
  • Sistema de fijación preferido: adherido, mecánico o mixto
  • Requisito de reacción al fuego según la altura del edificio (fundamental para edificios de más de 15 m)

Con esa información, el asesoramiento técnico se convierte en una conversación concreta, no en un intercambio de catálogos.

En Brickwall trabajamos con contratistas y aplicadores que llegan con estos datos ya sobre la mesa. Coordinamos el suministro del sistema SATE completo —aislante, adhesivo, malla, perfilería y acabado— con logística propia en Galicia y tiempos ajustados a los plazos reales de obra. Si tienes dudas sobre qué sistema encaja con tu proyecto, puedes consultar nuestra sección de aislamiento térmico o contactar directamente con el equipo técnico a través de www.brickwall.gal. Te respondemos sin rodeos.

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