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Barrera radón en suelo y losa de hormigón: guía técnica para aplicadores

Barrera radón en suelo y losa de hormigón: guía técnica para aplicadores

Galicia concentra algunas de las zonas de mayor potencial de emanación de radón de toda España. Según el Consejo de Seguridad Nuclear, las provincias de Ourense y Pontevedra registran los índices medios más altos del país, con concentraciones interiores que en viviendas sin protección pueden superar los 300 Bq/m³, el umbral a partir del cual el CTE DB-HS6 obliga a actuar. Si estás ejecutando una cimentación o solera en cualquiera de estas zonas, la barrera anti-radón en contacto con el terreno no es una opción: es una exigencia técnica y legal.

Esta guía está pensada para aplicadores y constructoras que ya saben lo que es una membrana, pero quieren ejecutar bien el detalle. Errores de solape, sellados deficientes o puentes en los puntos singulares anulan por completo la eficacia del sistema, aunque el material sea correcto.


Qué es una barrera radón y qué prestaciones debe cumplir

Una barrera radón es una membrana de baja permeabilidad al gas radón (Rn-222) que se interpone entre el terreno y el espacio habitable. No basta con cualquier lámina impermeabilizante: el material debe acreditar una permeabilidad al radón específicamente baja, expresada como coeficiente de difusión D (m²/s) o factor de resistencia equivalente en metros de aire (µ·d).

Los valores de referencia más aceptados en Europa exigen µ·d > 200 m para membranas de polietileno de alta densidad (PEAD) y µ·d > 1.000 m para membranas multicapa especializadas. El grosor mínimo habitual en obra es 0,5 mm, aunque para soleras expuestas a mayor riesgo geológico se recomienda 1 mm o superior.

El CTE DB-HS6, en vigor desde 2022 con actualización de 2023, clasifica los municipios en zonas de riesgo I, II y III. En zona III, la barrera es obligatoria incluso en edificios de nueva planta. Puedes consultar el mapa de zonas de riesgo radón en Galicia directamente y ver si tu obra entra en la clasificación.


Tipos de membrana para uso en suelo y losa de hormigón

Membranas de polietileno (PE/PEAD)

Son la solución más extendida en obra por su facilidad de manejo y precio. Las de baja densidad (LDPE) son flexibles pero ofrecen menor resistencia mecánica durante el hormigonado. Las de alta densidad (HDPE) aguantan mejor el tráfico de obra y las cargas de puesta en obra del hormigón.

  • Grosor mínimo recomendado: 0,8 mm en HDPE
  • Se instalan sobre la sub-base compactada, bajo el mallazo y la losa
  • Solapes mínimos: 300 mm sellados con cinta butílica compatible

Membranas multicapa especializadas

Combinan capas de polietileno, aluminio o EVOH para alcanzar valores µ·d superiores a 1.000 m. Son la opción adecuada en zonas III con suelos graníticos fracturados, que son habituales en el interior de Galicia y la comarca de O Carballiño.

  • Mayor coste unitario, pero menor riesgo de reclamaciones post-entrega
  • Requieren soldadura por calor o cinta de doble cara de alta adherencia en los solapes

Si tienes dudas sobre qué sistema encaja con tu obra, desde Brickwall te respondemos con criterio técnico, no solo con catálogo.


Proceso de instalación paso a paso

1. Preparación del soporte

La sub-base debe estar nivelada, compactada y libre de aristas que puedan perforar la membrana. Cualquier canto vivo de árido grueso es un punto de fallo potencial. Si el terreno es irregular o presenta restos de escombros, coloca una capa de arena de regularización de 5 cm antes de extender la barrera.

2. Extensión de la membrana

Despliega los rollos en el mismo sentido, solapando cada paño como mínimo 300 mm. En presencia de agua freática o humedad ascendente, amplía el solape a 500 mm. La membrana debe subir por los muros perimetrales hasta sobrepasar el nivel de la solera terminada al menos 150 mm, para conectar con la barrera vertical si la hay.

3. Sellado de solapes

Este es el punto donde falla el 80% de las instalaciones deficientes. No basta con superponer los paños: hay que sellarlos con:

  • Cinta butílica de doble cara (al menos 50 mm de ancho)
  • O soldadura por calor, si la membrana lo permite

Aplica presión uniforme sobre toda la longitud del sellado. En obra, la práctica habitual de “pasar la cinta y listo” sin asegurar la adherencia en los bordes genera infiltraciones de gas que ningún sistema de medición detecta hasta que el edificio está ocupado.

4. Puntos singulares y pasatubos

Los pasatubos de instalaciones (saneamiento, electricidad, agua) son los puntos de mayor riesgo. El procedimiento correcto es:

  • Hacer pasar el tubo antes de extender la membrana cuando sea posible
  • Recortar ajustado, sin holguras
  • Sellar el perímetro del tubo con manguito termo-retráctil compatible o masilla de poliuretano bi-componente de baja permeabilidad
  • Reforzar con un parche de membrana soldado o adherido de al menos 200 mm de diámetro

En obras donde hemos coordinado el suministro de materiales —como rehabilitaciones de planta baja en municipios de la Ribeira Sacra y O Morrazo— este detalle marcó la diferencia entre una solución que pasa la medición post-ocupación y una que no.

5. Puesta en obra del hormigón

Durante el hormigonado, el tráfico sobre la membrana puede generarle roturas. Coloca una capa de protección de geotextil de 200 g/m² entre la barrera y el mallazo para evitar perforaciones por el acero. Si detectas alguna rotura antes del vertido, repárala con un parche solapado 200 mm en todas las direcciones y sellado perimetral.


Errores frecuentes en obra y cómo evitarlos

ErrorConsecuenciaSolución
Solape sin sellarInfiltración de gas en juntasCinta butílica en todos los solapes
Membrana sin subir por muroPuente en el perímetroProlongar 150 mm mínimo sobre nivel de solera
Pasatubos sin manguitoFuga puntual elevadaManguito + masilla en cada perforación
Soporte con aristasPerforaciones en el vertidoCapa de arena o geotextil previo
Membrana inadecuada (µ·d bajo)Sistema ineficaz aunque bien ejecutadoVerificar ficha técnica antes de comprar

Normativa aplicable en Galicia

El CTE DB-HS6 establece los requisitos mínimos de protección frente al radón en edificios de nueva construcción y rehabilitaciones integrales. En Galicia, la Xunta publicó en 2021 un mapa de riesgo específico que identifica los municipios de zona II y III, que son los que concentran la mayor parte del granito aflorante y los suelos arenosos derivados de su meteorización.

Para obras en zona III, el reglamento exige barrera de estanqueidad combinada con sistema de ventilación bajo solera o depresurización. La membrana, por sí sola, no es suficiente en estos casos: necesitas diseñar el conjunto. En Brickwall trabajamos con proyectistas y constructoras para coordinar el suministro del sistema completo, no solo la lámina.


Verificación tras la instalación

Antes de verter la losa, realiza una inspección visual completa:

  • Comprueba que todos los solapes están sellados y con la anchura correcta
  • Verifica que la membrana sube en todo el perímetro
  • Revisa cada pasatubos individualmente
  • Documenta con fotografías georeferenciadas para el expediente de obra

Algunos proyectos en Galicia ya incluyen medición de radón post-ocupación como condición de recepción. Si tu cliente lo exige, una instalación bien ejecutada y documentada es la única garantía real de que el sistema funciona.


Si estás preparando una obra en zona de riesgo y necesitas material con ficha técnica contrastada y entrega en plazo, cuéntanos qué necesitas. Coordinamos el suministro según tu cronograma, sin intermediarios.

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