Galicia acumula entre 900 y 2.000 mm de precipitación anual según la zona, con municipios como Santiago de Compostela superando los 1.800 mm en años húmedos. Esa cifra no es solo un dato meteorológico: es el argumento técnico que convierte la impermeabilización de cubiertas en una de las partidas más críticas de cualquier obra en esta comunidad.
Una cubierta mal impermeabilizada en el noroeste peninsular no falla de forma puntual. Falla de forma progresiva y costosa: filtraciones en muros, puentes térmicos, aparición de moho y, en casos extremos, daño estructural en elementos de madera o acero. Conocer bien los materiales disponibles, las exigencias del CTE y las particularidades del clima atlántico gallego es lo que diferencia un trabajo que dura del que vuelve a la obra en dos inviernos.
Por qué el clima atlántico gallego exige un enfoque propio
El clima atlántico que predomina en Galicia combina tres factores que no siempre aparecen juntos en otras regiones:
- Alta pluviometría y lluvia horizontal: el viento de componente oeste arrastra la lluvia en ángulo, penetrando por juntas y encuentros que en otras zonas no generarían problema.
- Ciclos de humedad-secado continuos: las cubiertas no permanecen estables. La expansión y contracción constante fatiga los materiales con poca elasticidad.
- Temperatura moderada pero persistente: a diferencia de zonas continentales, el frío no es extremo, pero la oscilación térmica diaria y estacional es constante durante todo el año.
Estos tres factores juntos descartan soluciones de impermeabilización rígidas o de baja elongación. En Galicia, un material que no acompañe el movimiento de la cubierta simplemente fisura.
Materiales recomendados para cubiertas en Galicia
Láminas bituminosas modificadas con APP y SBS
Las láminas bituminosas siguen siendo la solución más extendida en cubiertas planas y cubiertas con pendiente reducida. Para el clima atlántico, el bitumen modificado con SBS (elastómero estireno-butadieno-estireno) tiene una ventaja clara sobre el APP: mantiene la elasticidad a bajas temperaturas y recupera su forma tras la deformación.
Un trabajo bien ejecutado con doble lámina SBS de alta gramaje, con solape correcto y sin tensiones en los encuentros con sumideros y petos, puede tener una vida útil superior a 20 años en Galicia.
Membranas líquidas de poliuretano y PMMA
Las membranas líquidas han ganado terreno en obras de rehabilitación porque permiten trabajar sobre geometrías complejas —sumideros integrados, chimeneas, lucernarios— sin costuras. Son especialmente útiles en cubiertas transitables y en intervenciones donde no es posible retirar el soporte existente.
El polimetilmetacrilato (PMMA) tiene la ventaja adicional de curar rápido incluso con temperaturas moderadas, lo que en Galicia equivale a poder trabajar en más meses del año que con otros sistemas.
Sistemas de cubierta invertida
En cubiertas planas con uso o sin uso, la cubierta invertida —donde el aislamiento se coloca sobre la lámina impermeabilizante— protege la membrana de la radiación UV, los ciclos térmicos y el impacto mecánico. Es una solución que funciona bien en Galicia precisamente porque la lámina queda protegida del ciclo humedad-secado que más la degrada.
El aislamiento en este sistema debe ser impermeable al agua: el XPS (poliestireno extruido) es la opción técnicamente correcta. El EPS convencional no es válido en cubierta invertida expuesta.
Normativa CTE aplicable en Galicia
El Código Técnico de la Edificación establece en el DB HS1 (Protección frente a la humedad) los requisitos mínimos para cubiertas. Galicia se encuadra en la zona pluviométrica más exigente del mapa peninsular: zona de pluviometría IV, lo que implica condicionantes directos sobre la pendiente mínima, el tipo de impermeabilización y los sistemas de evacuación de agua.
Puntos clave del DB HS1 para cubiertas en Galicia:
- La pendiente mínima varía según el tipo de cubierta y el sistema elegido: 1 % para cubiertas con membrana continua adherida, aunque en la práctica una pendiente del 2-3 % reduce significativamente el riesgo de encharcamiento.
- Los encuentros con elementos verticales (petos, chimeneas, conductos) deben resolverse con refuerzos de membrana con una altura mínima de 20 cm sobre la cota de cubierta.
- El sistema de evacuación debe calcularse considerando la pluviometría de la zona: en Santiago de Compostela, la intensidad pluviométrica de diseño supera los 155 mm/h para períodos de retorno habituales en edificación.
Cumplir la normativa no es negociable, pero hay una diferencia entre cumplirla sobre el papel y ejecutarla de forma que aguante lo que la obra va a recibir.
Errores frecuentes que vemos en obra
A lo largo de los proyectos que coordinamos en Brickwall, hay tres fallos que se repiten con más frecuencia de lo razonable:
- Solapes insuficientes en láminas: el mínimo normativo es 8 cm en cruces y 10 cm en longitud, pero en zonas expuestas al viento lateral conviene ir a 15 cm mínimo.
- Encuentros sin refuerzo: el punto donde la membrana sube por un elemento vertical es el más vulnerable. Aplicar una segunda capa o una pieza de refuerzo en esa zona es barato comparado con una filtración.
- Aislamiento mal elegido en cubierta invertida: usar EPS en lugar de XPS porque “es lo que había” genera una pérdida de capacidad aislante del 20-30 % cuando el EPS se satura de humedad intersticial.
Un caso de aplicación real en Galicia
Un aplicador de la zona de Pontevedra afrontó la rehabilitación de una cubierta plana industrial de 1.400 m² con más de 15 años de antigüedad. La membrana original, de betún oxidado sin modificar, había perdido elasticidad y presentaba fisuras en todos los encuentros con lucernarios.
La solución que coordinamos desde Brickwall combinó una membrana SBS de 4 kg/m² en doble capa, con refuerzos en todos los encuentros verticales y un sistema de cubierta invertida con XPS de 8 cm sobre la lámina. El trabajo se completó en dos semanas, respetando el plazo de obra. Desde la ejecución han pasado dos inviernos atlánticos sin incidencias.
Este tipo de intervención es la que tiene sentido hacer bien desde el inicio: el coste de material correcto es menor que el coste de volver a intervenir.
Cómo trabajamos el suministro desde Brickwall
No vendemos catálogo. Cuando un aplicador o una constructora nos pasa un proyecto de impermeabilización en Galicia, revisamos conjuntamente la solución técnica, confirmamos disponibilidad de stock real y coordinamos la entrega con logística propia para que el material llegue cuando la obra lo necesita, no cuando nos conviene.
Si necesitas material para cubiertas, puedes consultar nuestra oferta de impermeabilización de cubiertas en Brickwall o contactarnos directamente para que valoremos el proyecto contigo.
También trabajamos con soluciones de aislamiento térmico para cumplimiento del CTE DB-HE y con sistemas anti-radón según el CTE DB-HS6, dos partidas que en Galicia cada vez aparecen más en los proyectos de obra nueva y rehabilitación.
Si tienes una obra encima y necesitas confirmar materiales, nos pasas las medidas y respondemos con stock y plazo.
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